Dentro de las cosas que podemos sentir como seres humanos se encuentra el malogrado y desfigurado Deseo.
Unos lo toman como la lujuria, la pasion candente de sentir el calor de la pareja. pero es mas que eso,
es mas que un par de revuelcos previos para la relacion sexual. En él se consume todo un organigrama
de sentir, de ir y venir, una respuesta mutua, complementaria. El no desear implica, de cierta manera,
el cesar de las actividades, la pasividad, (no confundir con un equilibrio donde el deseo se transforma en
satisfaccion, ahi estamos hablando de un deseo mas carnal, para que se entienda)
la indiferencia, el No-Deseo. Aparecen las comparaciones y las quejas, las excusas, que no hacen mas
que demostrar lo que realmente acontece en el interior de los seres humanos, que no tienen idea de
lo que es querer algo, se pasan la vida mirando como los demas toman las riendas, mientras ellos son
meros expectadores que pierden las cabalgatas de su vida, de su propio sentir, y mas aun pueden perder esa
sensacion que hace ver todo tan claro, tan sencillo, que hasta el sol te hace reir de felicidad.
El deseo perdura en el tiempo tal como el amor, la calentura se pierde con el paso del tiempo, con la adquisicion
de las marcas de la vejez, porque lo que te calienta es el cuerpo, y no el estar con la otra persona, te calienta
que te den placer, no entregar. El deseo se pasa todas estas "barreras" y hace que siempre exista esa
"calentura" hasta los 80 y si viven ambos aun... mas tiempo del que espera.
El deseo no ve, minas yingo por doquier, el deseo ve a tu pareja feliz, disfrutando, riendo, reposando, durmiendo.
pero como toda buen arma, tiene el peligro inminente de poder dañarte, de acostumbrar a que el otro sea
el que siente tu deseo de por vida... ese puede ser la verdadera perdición y el comienzo de ver un arbol
morir en el tiempo de florecer.
lunes, 12 de octubre de 2009
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