
- Hay varias formas para desquitarse de las personas por las cuales sientes algún rencor u odio especifico. Es así como nosotros mismo creamos trampas y buscamos ideas ingeniosas para que nuestra "víctima" sea parte de nuestros mas oscuros planes maléficos, con tal de saborear la "dulce" venganza por algunos instantes.
Usar a las personas es lo peor que he conocido de las mismas, enajenados de su principio de vida, te hacen caer en un juego donde la vulnerabilidad de tus secretos salen a la luz, no eres mas que un pequeño objeto circundante entre los vastos mares de mentiras creados para que salgas de tu caparazón que por años te ha protegido del peligro que existe afuera. Pero que mas da, sin dolor no hay cariño, sin pena no hay alegría... Es el equilibrio, la maldita homoestasis que te hace estar en distintos puntos del gran mapa de las emociones y sentimientos, o mas bien de lo que podemos percibir. Simplicidad de retornos acústicos en el mismísimo luto del silencio, se plasman y reencarnan en tus párpados ya cansados de la injusticia que debemos soportar por un poco de felicidad acumulada... ya dormida por siglos de represión.
En ese lugar que suele ser el paraíso para los no tan jóvenes, el delirio, el lugar prohibido para los púberes de nuestros días. La parranda no es más que un encuentro sano multitudinario, sin caretas ni escudos, sin rencor ni verguenza; donde todos somos uno y nos vemos en el otro...
...En ese lugar donde te quiero encontrar y ver feliz sin nada que nos vuelva a atar y del mismo modo que no nos aleje de este pobre mundo en el cual no soy millonario si no estoy contigo.
Usar a las personas es lo peor que he conocido de las mismas, enajenados de su principio de vida, te hacen caer en un juego donde la vulnerabilidad de tus secretos salen a la luz, no eres mas que un pequeño objeto circundante entre los vastos mares de mentiras creados para que salgas de tu caparazón que por años te ha protegido del peligro que existe afuera. Pero que mas da, sin dolor no hay cariño, sin pena no hay alegría... Es el equilibrio, la maldita homoestasis que te hace estar en distintos puntos del gran mapa de las emociones y sentimientos, o mas bien de lo que podemos percibir. Simplicidad de retornos acústicos en el mismísimo luto del silencio, se plasman y reencarnan en tus párpados ya cansados de la injusticia que debemos soportar por un poco de felicidad acumulada... ya dormida por siglos de represión.
En ese lugar que suele ser el paraíso para los no tan jóvenes, el delirio, el lugar prohibido para los púberes de nuestros días. La parranda no es más que un encuentro sano multitudinario, sin caretas ni escudos, sin rencor ni verguenza; donde todos somos uno y nos vemos en el otro...
...En ese lugar donde te quiero encontrar y ver feliz sin nada que nos vuelva a atar y del mismo modo que no nos aleje de este pobre mundo en el cual no soy millonario si no estoy contigo.


