Sus ojos hablaban y hablaban, no tenia como cambiar la conversación, sólo quería decirle que estaba dentro de mí, clavada en mis pensamientos, incrustada en mi sentir...
Los pasos se acercaban cada vez mas, y sentía el sudor correr por la frente como mil hormigas marchando en busqueda de su reina.
-Ese zumbido me enferma- pensé.
Y no quedaba mas remedio que salir volando como si tuvieras pegadas un par de alas a una espalda fina y delgada, sin cesar.. el viento te desplaza por las alturas, haciendo ver mas alla de las montañas conocidas por tu niñez.
En ese lugar donde el despertar eran los rayos del sol, el frio matinal, el rocio de la mañana y el ruido de los pajaros cantar. Ahora todo eso se ha ido simplemente a una alcantarilla.
domingo, 7 de octubre de 2007
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